-Y si te robaran a tí, ¿qué harías?
-Lo mato a balazos.
-Y, ¿por qué entonces robas, si te pueden matar a balazos también?
Silencio.
-En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, Amén. Niñito Jesús, nacido en Belén, bendice esta mesa y a nosotros también. ¡Amén! ¡A comer!
Se llevaron la comida a la boca, con dificultad, sin educación. Parados, acostados, botando arroz.
T. le pega a G. por debajo de la mesa, vuela el tenedor. Pelea. Otra más.
-¡Ya, Caramba! Sepárense. ¡A comerse la comida!
La cuerda gira, gira, gira. La fila se tambalea sin respeto, los niños quieren saltar, y R. pega codazos que llevan a llantos. Otros más.
Me llevo las manos a la cara. Los dóciles y sumisos niños que educamos en nuestras mentes desde la infancia, se han convertido en escabrosas imágenes de violencia y descontrol. Trato de calmar a uno y el otro se dispersa en los malos modales, mientras el primero se tira al suelo a patalear; el segundo no duda en aprovechar mi distracción y descarga su frustación con golpes al primero. El primero no me habla hasta la hora de comida. Culpa mía termina siendo. Pero en la comida me abraza y me pide que le cuente un cuento. Le doy las buenas noches con un beso.
Los dedos me huelen a cigarrillo, y los pies a frío. Llegó la hora de ir a la casa 1: Casa de los niños más grandes. Entramos.
- Tía, mire: me saqué un siete.
- Tía, ¿ayúdeme con la tarea?
- Tía, ¡mire cómo me doy un mortal pa´atrás!
-¡Tía! Venga a ver la Teleserie.
Opto por ayudar al estudio; después de todo, para eso estamos. Me siento.
-¿Qué tienes que hacer? -le pregunto.
-Mire tía, tengo que copiar la época de la prehistoria.-Me contesta.
Analicé lo que me mostraba con el dedo, en su libro.
-¿Y copiarlo no más?
F. asienta con la cabeza. No me extraña que tenga que copiarlo. En La Pintana sólo copian. Ayer J. me pidió ayuda para hacer una serie de respuestas a un texto. Tiene catorce y sólo sabe copiar. Me quedé con él hasta las seis; de tres a seis, y no le pude sacar nada.
Un arraigo a la responsabilidad por cada niño se forja en mí como una maleza, y como profesora, ayudante y tía le explico como si fuera mi propio hijo. Le sanciono las flojeras, le corrijo las faltas, lo moralizo. Pero J. no quiere. Decíase de él “el camino de este niño va directo a la delincuencia”, o “no le den su confianza…porque les agarra el brazo”. Y esa maleza me obliga a no dejarlo ir, y olvidar las advertencias, y darle mi confianza. Y sobre todo, tratar inútilmente de cambiar su realidad condicionante, pero es imposible.
F. sigue copiando.
-Te voy a hacer una pequeña prueba para ver si entendiste lo que copiaste.-le digo.
-Ah ¡tía! ¿por qué? Ya bueno...
Y se sacó un siete. Miré su cara pequeña, y sus ojos tan adultos. Si F. sabe contestar, ¿por qué sólo copia?
De a poco me acostumbro. Cada día me siento más parte de la semana en la vida de cada uno de los niños con los cuales me involucro, me río cada vez más y les doy cada vez más abrazos; ellos me ven más como autoridad, y me regalan cositas.

Me voy con las manos llenas de peluches, y con lágrimas. Y cuando llegué a mi casa, a cuarenta y cinco minutos de ahí, recordé quién era. Me di cuenta que, entre un olor nuevo, cama nueva, días nuevos y niños nuevos, me había sacado de mí misma y dado todo en una causa que va más allá de la lógica.
8 comentarios:
Philiiiiiiiiiiipsssss!!!!!!!!!!! Insisto: Me encanta tu forma de escribir! Disfruté leyendo tu testimonio... BUENÍSIMO.
Ahora, pégate la vuelta por el mío! jejej
Muy estilosa la manera que tienes de juntar las palaras, me encantó tu testimoio, es muy entreteido de leer.
Saludos!!
Phele, está muy bueno. Usaste una narración ágil y presentas momentos u observaciones muy bien escogidas. Hay un significado profundo en las breves escenas que relatas y tienes conciencia de eso, ahorrándonos un discurso social-testimonial que tendería más bien a "ensuciar" (no se me ocurre otro término por el momento)el texto.
Lo que sí, me hubiese gustado una conclusión más trabajada. No necesariamente más larga, sino más contundente, no sé, me pareció un poco vaga...
A sus órdenes,
Cosima
Escribes demasiado bien!! lejos el mejor blog, demasiado entretenido de leer!! uno ve y dice: "oh, que lata leer todo eso", pero apenas leo la primera palabra, me quedo pegada y no puedo parar, seca!! te felicito demasiado.
trini h
No comento, y tu crees que no leo. Pero sí lo hago.
Con los diálogos armaste algo entretenido y rápido.
Esa es mi Phil, tan talentosa.
Besotes.
Te re que te quiero.
Ay, la gente pobre es lo peor, comen como bestias, roban (recuerden que sólo los pobres roban), andan haraposos y sucios; son flojos, medios tontos, medios agresivos. Hablan mal y se portan peor. Podríamos culpar a sus profes que los hacen copiar (en la pintana sólo copian, nunca aprenden, eso quedó claro) o a sus familias, que con TANTAS opciones en sus vidas sólo les dan lo poco que tienen. Morenos miserables.
Pero lo mejor que podemos hacer es creer que ayudamos e ir a mirarlos con un poco de condecendencia, mirarlos desde arriba, desde la altura de nuestro rubios barrios, sintiendonos mejores personas y ojala que se note que venimos de un lugar mejor, con mejores olores y gente que come bien, sin botar arroz, sin apuros ni deseperación.Gente bien, gente educada, gente bonita. Ir y pensar que con nuestra infinita bondad, la que nos da ser de colegio de monjas, los vamos a salvar y vamos a tapar las bocas de esas mentes tan retorcidas que piensan que no tienen escapatoria a su delincuente destino, podemos ir a construir "soluciones habitacionales" porque tener un techo es lo digno, podemos hacerles pruebas y convencernos a nosotros mismos que estamos cambiando la sociedad, mientras nos ganamos un puesto en el cielo; todo con soluciones paliduchas e ineficaces para ellos pero tremendamente gratificantes para nosotros. Todo eso que nos ayuda a dormir con la tranquilidad de la santificación en vida, de la abnegación y el esfuerzo social.
Qué lindo..... (suspiro)
Philippa,
buen testimonio P.Recuperas los hechos desde tu propia experiencia, tiñendo las palabras desde tu propia forma de mirar. Justamente, como aparece en el comentario anterior, es un relato que tiene una mirada clara, que no espera ser neutro ni desvincularse de "los rubios barrios" de que venimos. Porque un encuentro entre personas siempre es valioso, y a pesar de las diferencias, el diálogo es posible.
Felicitaciones por tu manera de expresarte mostrando las imágenes , más que contando las acciones.
FILIO! "queeee oondiii!!" jaja me encantó, me fascinó, me trastornó! realmente el mejor relato!!
Te felicito!
(MIK por favor no compares nuestros humildes trabajos con esta entendida en las letras. Gracias.)
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