sábado, 12 de abril de 2008

El tiquismiquis en tu vida

Papaíto piernas largas:


Tú eres un tanto ficticio, un tanto real, un poco reluciente, un poco apagado. Tienes mi carta en las manos, y antes la tuve yo. Tienes un carácter que aún no descubro, pero me descubro a mí misma escribiéndote; supongo que eso me acerca a ti.
Tu nombre esta manchado por mi poco educado trazo, en este sobre relativamente naranjo; un tanto rojo y un tanto blanco.
Pedro Salinas me dijo a mí, lectora de su gran público, que pueden haber destinatarios amplios, varios y extensos. Pero yo creo que esta carta va únicamente para ti. Mucho de ti no sé: que te envuelves en los alrededores ricos y eres alto. Sin embargo, esta esquela está garabateada sólo para tus ojos; un tanto incógnitos, un tanto claros. De alguna manera, escribiendo, me complemento contigo, sin ni siquiera conocerte, y en eso no veo más de dos destinatarios: tú, con tu nombre escrito, y yo, con tu nombre complementada.
Aunque creo que hablo mucho de mí cuando te escribo, me cabe pensar que me escribo más a mí misma. Para ti, quizá mis volátiles palabras no son más que un tiquismiquis en tu vida, un tanto corteses, un tanto confiados, que van y vuelven a ir hacia tus manos.
Quién sabe como lo ves tú, pero para mí, yo escribo y tú lees para ambos.

sábado, 5 de abril de 2008

avances de una carta


Título: Carta al padre
Autor: Franz Kafka
Este escritor checo nacido en 1883, es considerado como uno de los autores más importantes del siglo XX, a pesar de que su repertorio de obras no es muy extenso: El Proceso, El Castillo y América como libros propiamente tales, La Metamorfosis y otros cuentos como relatos, y una serie de cartas y escritos autobiográficos.
Franz Kafka se caracterizó por su sentimiento de alienación hacia el mundo moderno, y ello se ve reflejado en su obra como patrón esencial.
Carta al padre fue una obra publicada póstumamente por Max Brod, amigo y confidente del autor checo. En ella, Kafka escribe a su padre, a quien trata de explicar las diferencias entre ambos de una manera lógica y filosófica, y a quien culpa subliminalmente de sus fallas a través de pormenores ocurridos durante su vida, que involucran las inconscientes menospreciaciones de su progenitor hacia él. Es una obra de carácter absolutamente "kafkiano", en que cualquier aficionado del checo podrá buscar nuevas fascinaciones.
Las razones por la cual, sin dudarlo, elegí esta obra del género epistolar, fueron múltiples. Por un lado, vi la oportunidad de finalmente leer ese pequeño libro que yacía en mi velador desde hace bastante tiempo, enterrado bajo libros nuevos que fueron posponiendo su lectura. Por otra parte, a pesar de la temprana fecha de exposición, quise con esta obra, tan kafkiana, ahondar en mi conocimiento existencialista, corriente a la cual pertenece K. Ya habían pasado por mi intelecto dos obras cúlmines del autor, y consideré óptimo filtrar otra.

martes, 1 de abril de 2008

Un justo y un injusto


En la tercera carta de San Juan , en la acusación hacia Diótrefes y el elogio de Demetrio, hay una comparación, entre un hombre que, a los ojos de Dios, obra bien y otro que obra incorrectamente. Escribiéndole, le dirige sus palabras a Gayo refiriéndose a Diótrefes: "Querido hermano, no imites lo malo, sino lo bueno".
Si un niño hoy, tantos siglos después, fuese igualmente aconsejado por un cercano, visualizaríamos la silueta de un padre hablándole a su hijo. Si un amigo aconsejase así a otro amigo, reconoceríamos los lazos de la preocupación, y si a un hombre le fuese hablado así, lo veríamos siendo guiado. Así mismo fue en esos días. Las palabras que alientan a hacer el bien las reconoce tanto Gayo como hoy, nuestra civilización.
Si bien Juan compara a dos hombres de otros tiempos, no podemos dejar de darnos cuenta que compara al hombre de hoy también, e incluso, a mayor escala. Creo que, tal como Diótrefes obra mal y Demetrio bien, tantos hombres hoy día son separados por la misma diferencia. La única manera de cambiar una mente mala, es a través de un mensaje, y hoy se le necesita igualmente que en aquellos tiempos, e incluso más. Esta carta de ayer, hoy, nos habla directamente, como saliendo de una mano que vive ahora, y no antes. Su carta se recibe hoy por nosotros tal cual como ese día por Gayo.
Un padre hablaría así a su hijo, y un amigo a otro amigo. Ambas son Dios hablándonos, a través de Juan, para comunicarnos lo correcto, y eso se toma igual por los siglos de los siglos. "El que hace bien pertenece a Dios, pero el que hace el mal no ha visto a Dios".