
Si bien se nos descomplicó la supuesta complicación de enviar correspondencia por nuestra complicada y atestada vida, el E-Mail no es más que una cibernáutica complicación de redes que descomplica mandar mensajes poco complicados, o bien, complicados que, sin embargo, descomplican la complicada vida al descomplicar la manera de usar el alfabeto.
Creo yo, para llegar al grano de mi complicada percepción de esta complicada puesta de problema, que aquel punto recién expuesto es positivo, mas negativo también. Positivo es, porque, al complicarnos tanto por la hipotética falta de tiempo como por el complicado sistema (no del todo prometedor) de cartas y correo, encontramos, los humanos, una forma de descomplicar esta situación, al corresponder disminuyendo el tiempo de envío a pocos segundos, lo cual nos empuja a toda la civilización a un paso complicado más, que consta de envíos privados y veloces. Es así como se descomplicó la complicación de la falta de tiempo, induciéndonos a enviarnos cartas entre semejantes con mayor continuidad, debido a su descomplicada simplicidad de modo.
Negativo es que, a pesar de la descomplicación originada en la simultaneidad de la información, la forma de expresarnos y comunicarnos se ha reducido a un conjunto de pocas consonantes, cuya interpretación altamente complicada no sólo excluye a la antigua generación de su complicada comprensividad, sino también la inspiración traspasada a hoja desde el puño, que vendrían a ser (para descomplicar), las cartas.
Sin más, doy un voto de esperanza para que la complicada teoría del péndulo histórico cause efecto en estos asuntos, y volvamos todos a complicar nuestra falta de tiempo y escribir frases que incluyan la comprensividad de toda la complicada gama de población y que alegren los ojos al ver el buzón de cartas.
Creo yo, para llegar al grano de mi complicada percepción de esta complicada puesta de problema, que aquel punto recién expuesto es positivo, mas negativo también. Positivo es, porque, al complicarnos tanto por la hipotética falta de tiempo como por el complicado sistema (no del todo prometedor) de cartas y correo, encontramos, los humanos, una forma de descomplicar esta situación, al corresponder disminuyendo el tiempo de envío a pocos segundos, lo cual nos empuja a toda la civilización a un paso complicado más, que consta de envíos privados y veloces. Es así como se descomplicó la complicación de la falta de tiempo, induciéndonos a enviarnos cartas entre semejantes con mayor continuidad, debido a su descomplicada simplicidad de modo.
Negativo es que, a pesar de la descomplicación originada en la simultaneidad de la información, la forma de expresarnos y comunicarnos se ha reducido a un conjunto de pocas consonantes, cuya interpretación altamente complicada no sólo excluye a la antigua generación de su complicada comprensividad, sino también la inspiración traspasada a hoja desde el puño, que vendrían a ser (para descomplicar), las cartas.
Sin más, doy un voto de esperanza para que la complicada teoría del péndulo histórico cause efecto en estos asuntos, y volvamos todos a complicar nuestra falta de tiempo y escribir frases que incluyan la comprensividad de toda la complicada gama de población y que alegren los ojos al ver el buzón de cartas.
