martes, 28 de octubre de 2008
entrega final
que pena que esta es mi ultima entrada como alumna de literatura dos mil ocho!!!!!!!!
martes, 23 de septiembre de 2008
DANGER - AUTOEXPOSICIÓN
Empezaría por el origen. La etimología de mi nombre, no desde los griegos ni romanos, sino desde mis raíces más íntimas: mi sangre. Trataría de explicar quién fue antes de que fuera yo, y de dónde proviene mi fuente que burbujea antepasados.
Luego, tomaría el pedazo de historia que me tocó: el contexto. Si debo pasar a la Historia, el entorno me dará la llave.

Por último, mis pensamientos. Mis conocimientos. Mi colador.
Y si la Historia, luego, no me recibe, tendré que resignarme. Si, por lo demás, soy sólo un ente que busca lo mismo que todos. La felicidad. Y si la Historia no me filtró, es por que la busqué para mí, para la gente que me rodea, y para la gente que vive en mí. No para la humanidad.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Género autobiográfico
Así, cada hombre vive diferente, y para algunos, esa vida le ha tocado ser un ejemplo para los demás, o bien, algo que impresiona, una entretención, etc.
La autobiografía es contar esa viva experiencia con la propia pluma.
¿Pero qué es exactamente una biografía?
Como definición, lo mejor es leer este link . Siempre hay que partir por aclarar con exactitud el concepto, y eso es lo que hace esta página que fue hipervinculada.

Por lo general, la persona que escribe una autobiografía, lo hace porque su vida es digna de contar. He aquí la noticia sobre una autobiografía que será leída por muchos, ya que quien la escribe es un gran ídolo, que influyó en la vida de miles de personas.
Es muy importante que la autobiografía escrita tenga cierto objeto de interés. En la que se muestra en el hipervínculo, al ser la vida de una figura pública que llega a millones de corazones y personas, se vuelve interesante.
Por último, para tener claro cómo se estructura una autobiografía, lo mejor es un ejempl
o. En este link, se verá la autobiografía de María Elena Moyano, una mujer que luchó por el poder de las mujeres peruanas, en contra de la violencia terrorista del Perú en los años 80'. Fue asesinada en 1992, y es vista, hasta hoy, como una heroína nacional.miércoles, 9 de julio de 2008
Con las manos llenas
-Y si te robaran a tí, ¿qué harías?
-Lo mato a balazos.
-Y, ¿por qué entonces robas, si te pueden matar a balazos también?
Silencio.
-En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, Amén. Niñito Jesús, nacido en Belén, bendice esta mesa y a nosotros también. ¡Amén! ¡A comer!
Se llevaron la comida a la boca, con dificultad, sin educación. Parados, acostados, botando arroz.
T. le pega a G. por debajo de la mesa, vuela el tenedor. Pelea. Otra más.
-¡Ya, Caramba! Sepárense. ¡A comerse la comida!
La cuerda gira, gira, gira. La fila se tambalea sin respeto, los niños quieren saltar, y R. pega codazos que llevan a llantos. Otros más.
Me llevo las manos a la cara. Los dóciles y sumisos niños que educamos en nuestras mentes desde la infancia, se han convertido en escabrosas imágenes de violencia y descontrol. Trato de calmar a uno y el otro se dispersa en los malos modales, mientras el primero se tira al suelo a patalear; el segundo no duda en aprovechar mi distracción y descarga su frustación con golpes al primero. El primero no me habla hasta la hora de comida. Culpa mía termina siendo. Pero en la comida me abraza y me pide que le cuente un cuento. Le doy las buenas noches con un beso.
Los dedos me huelen a cigarrillo, y los pies a frío. Llegó la hora de ir a la casa 1: Casa de los niños más grandes. Entramos.
- Tía, mire: me saqué un siete.
- Tía, ¿ayúdeme con la tarea?
- Tía, ¡mire cómo me doy un mortal pa´atrás!
-¡Tía! Venga a ver la Teleserie.
Opto por ayudar al estudio; después de todo, para eso estamos. Me siento.
-¿Qué tienes que hacer? -le pregunto.
-Mire tía, tengo que copiar la época de la prehistoria.-Me contesta.
Analicé lo que me mostraba con el dedo, en su libro.
-¿Y copiarlo no más?
F. asienta con la cabeza. No me extraña que tenga que copiarlo. En La Pintana sólo copian. Ayer J. me pidió ayuda para hacer una serie de respuestas a un texto. Tiene catorce y sólo sabe copiar. Me quedé con él hasta las seis; de tres a seis, y no le pude sacar nada.
Un arraigo a la responsabilidad por cada niño se forja en mí como una maleza, y como profesora, ayudante y tía le explico como si fuera mi propio hijo. Le sanciono las flojeras, le corrijo las faltas, lo moralizo. Pero J. no quiere. Decíase de él “el camino de este niño va directo a la delincuencia”, o “no le den su confianza…porque les agarra el brazo”. Y esa maleza me obliga a no dejarlo ir, y olvidar las advertencias, y darle mi confianza. Y sobre todo, tratar inútilmente de cambiar su realidad condicionante, pero es imposible.
F. sigue copiando.
-Te voy a hacer una pequeña prueba para ver si entendiste lo que copiaste.-le digo.
-Ah ¡tía! ¿por qué? Ya bueno...
Y se sacó un siete. Miré su cara pequeña, y sus ojos tan adultos. Si F. sabe contestar, ¿por qué sólo copia?
De a poco me acostumbro. Cada día me siento más parte de la semana en la vida de cada uno de los niños con los cuales me involucro, me río cada vez más y les doy cada vez más abrazos; ellos me ven más como autoridad, y me regalan cositas.

Me voy con las manos llenas de peluches, y con lágrimas. Y cuando llegué a mi casa, a cuarenta y cinco minutos de ahí, recordé quién era. Me di cuenta que, entre un olor nuevo, cama nueva, días nuevos y niños nuevos, me había sacado de mí misma y dado todo en una causa que va más allá de la lógica.
miércoles, 11 de junio de 2008
¿Qué es realmente un viaje?

Llevo un buen rato pensando en mi silla, para dar la mejor respuesta. Creo no tenerla, pero me quedo con ambas alternativas. Es alejarse de uno mismo para encontrarse con uno mismo.
miércoles, 4 de junio de 2008
Santiago de Chile
De pronto, su racconto se vio interrumpido por la vibración repentina de su celular en el bolsillo. La pierna cesó de moverse, y contestó. Era la guía del grupo, Magdaluña. Ya estaban listas para partir.
Pepa agarró rápidamente la mochila que había embalado con cautela el día anterior, y corrió apresurada al día soleado que irrumpía obstinadamente entre las nubes, ya casi disipadas por completo.
- ¡Hola! – les dijo a todas.
Un unísono saludo le respondió. Comenzaron su jornada de recorrer el espectáculo.
Grande, enorme

Bocinas
Barrios preciosos
Barrios feos
Metro limpio y rápido
Bip (que choro cuando suena!)
Gente cooperadora
Eran sus notas en el cuadernito que llevaba consigo a todas partes. Fueron a Quinta Normal; Biblioteca de Santiago, Maturana 100; Barrio Yungai; peluquería francesa; Barrio Brasil, Alameda, Metro, McDonalds.
Al fin, sus notas se convirtieron en un texto concreto cuando, tras una agitada ida en Taxi, llegó devuelta al hotel.
"La gente aquí es muy viva. Los grises bondis* me pasaban volando con sus ruidos ensordecedores, pero era divertido. ¡Qué bárbaros los días que tienen aquí! La gente corriendo de un lado a otro llevando sus pelos coloridos (o, mejor dicho, los pelos llevándolos a ellos) para llegar a distintos lugares, y ¡cómo nos sonreían! Son verdaderamente muy simpáticos. . En Argentina la gente es más individualista, más centrada en sí mismas, pero acá no. Tienen, este, una humildad muy atrayente. Una simpatía que ni te digo! Hay barrios divinos, como ese pequeño pero otros también sucios y gastados... También me di cuenta que la cultura aquí en Chile pasa por dos límites: La gente no invierte mucho tiempo en conocerla, ni invierte mucho en mantenerla. Yo creo, simplemente, porque se menosprecia. Por lo que vi por ahí (en Matucana 100, en la biblioteca), la cultura chilena es un ámbito que no se conoce tanto, que sólo alguna gente indaga, pero que tiene una infinita riqueza. Es como un diamante medio bruto, medio pulido. En Argentina se aprecia más la propia raíz. Y con lo divina que es la raíz en Chile... Pero mañana será otro día, y seguiré escribiendo aquí...."
Pepa ni miró el reloj. Siempre lo hace antes de dormir. Su cara se fundió en la almohada, y su librito cayó al suelo. Había sido un día largo.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Allá en Papudo
Querido Diario:
Las ocasiones que tengo para escribirte son pocas. Ello me molesta profundamente, pues, de alguna manera, quedo encausada por mi propia conciencia de no relatarle los hechos más desérticos y más sobresalientes de mi poco importante acontecer de vida. De modo que, cuanto más encuentro la oportunidad de garabatearte, más cándida soy conmigo misma.

Así te cuento que hoy fue un día ciertamente normal, exceptuando algunos hechos confusos que le injertan cierto dinamismo. Finalizado el colegio, me subí pusilánime a mi bicicleta celeste de los “hippientos” años setenta, que siempre atrae algunas miradas en la calle, y pedaleé hasta mi clase de piano. No fueron muy dichosas, puesto que el estudio de esa semana había sido nulo, así que tuve que repasar lo ya “aprendido”. Al volver a mi casa, del agotamiento (honestamente, injustificado), mi único propósito fue lanzarme a la amplia cama de mis padres y hacer una sesión perezosa de la recientemente adquirida temporada de la serie “Two and a Half Men”, que me causa inevitables risas. Al prender la tele, alcancé a ver un poco las noticias. Mostraban a través de alarmadas periodistas con mascarilla la tragedia que ocurrió en Chaitén, donde un volcán hizo erupción, y el gobierno evacuó como medida inmediata a la reducida población de la región. ¡Qué triste! La vista del lago esmeralda cubierto de cenizas, seguido por un humo asfixiante que desbordaba con brutal energía de un volcán prominente, fue espeluznante.
Bueno, no alcancé a reflexionar mucho más, pues en seguida recibí una llamada urgente de la Fran. Me decía jadeante que no nos íbamos mañana a la playa, sino hoy día. Hasta ahí llegaron mis planes flojos. Tuve que correr a hacer la maleta y repasar “flash” las cosas necesarias para un fin de semana de cuatro días con siete amigas en Papudo.
Aquí me encuentro ahora. Llegamos sanas y salvas con el hermano grande de la Fran que, debo decir, en algunas curvas me hacía tocar la garganta con mi estómago.
Y ahora te dejo, voy a recibir a unos amigos que acaban de llegar. Estoy agotada aún, asi que pretendo saludarlos fugazmente y dirigirme a la cama. ¡Hasta mañana!
st. Lo único que rescato de las pestilentes aguas cinéfilas de esta creación, es la "Buenmozidad" del padre del niñito.